How Much?


Hace mucho tiempo que no se escuchaba la palabra “ajuste”. Y fue precisamente el niño Mauricio, el elegido de los cultos y sabelotodos porteños, el que junto a su gabinete volvió a instaurar ese término.
Ajuste a significado históricamente perjudicar al pueblo y darle a los ricos. Aumentar las cosas que usan los pobres (tarifas, servicios públicos, impuestos), desmejorar lo que necesitan (hospitales para pocos, quitar los recitales y divertimentos gratuitos) y favorecer a los que más tienen (laboratorios internacionales, Prepagas de medicina, etc.) Sin contar los “recortes” que inexorablemente quitan al pueblo la dignidad primaria del trabajo decente. Es inadmisible que la clase media (en su enorme mayoría devenida de padres obreros) no sienta la más mínima compasión al menos, al saber que su jefe de gobierno echa a 2000 personas. Dos mil hogares sin sustento que a nadie parece importarles, y, por contrario, felicitan al ejecutor de tamaña canallada por su capacidad de administración.
Por otro lado, los defensores de los trabajadores(?) misteriosamente pasan de encabezar revoluciones a sentarse con los verdugos a conversar, en pocas horas y con un panquequismo que reíte de Niembra…
Basta de ajustes, recortes, operaciones de cirugía mayor, ejemplos del primer mundo, reconciliaciones impunes, perdones y olvidos.
Memoria argentinos, no caigamos en la necedad histórica de creernos PROhombres.

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